Joder o morir
"Escuchad las palabras de San Pablo: mortales, fornicad, joded sin pena que la salud si esto nunca es buena, joded por la mañana y por la tarde, y de solo joder haced alarde".
Este es un trocito del "Sermón" un poema que escribió la poeta guatemalteca María Josefa García Granados, Pepita. Se lo dedicó a un cura, lo publicó en papeles sueltos que se esparcían como pólvora por las empedradas calles de la Guatemala de principios del siglo XIX.
En ese tiempo dios era más intolerante que nunca. Las mujeres salían de casa para ir a misa, con la mantilla cubriendo el cabello, de riguroso negro y con la falda hasta el tobillo. No hablaban de sexo, desde luego, se ruborizaban con solo oir la palabra. ("Los siglos de colonialismo español, que no en balde tan hecho un cobarde" canta Silvio). Por eso resulta tan sorprendente la existencia de Pepita, una mujer que se reía de todo, que consiguió hacer saltar las venas de la frente de más de un politíco y religioso. Que se burlaba, que ironizaba, que consiguió como nadie joder con la palabra.
Cuestionaba a todos, los congresistas le tenían pánico. Les lanzaba mierda verbalmente pero también llego a hacerlo literalmente y desde una ventana. La policía le quiso apresar y con la astucia más apasionante se escapó por la venta y corrió de tejado en tejado. Se les fue, se escabullía como humo. Pero lo que también se evapora es su recuerdo, en Guatemala sus libros son incosegibles. Admiro la habilidad de su palabra, no solo a lo que literariamente se refiere, si no a la audacía de tener la palabra precisa en el momento preciso, la de combatir con letras...
En este enlace esta un reportaje que escribí sobre ella. Si les gustó el pedacito de poema, pueden leerlo entero
aquí

Luis Aceituno dijo
Bueno, habría que darle en el poema tambien un poquito de crédito al pobre de Pepe Batres. Un beso
22 Mayo 2007 | 03:26 AM